objetivos sueños



Hay momentos en la vida en los que todo son problemas, todo parece cuesta arriba, que vamos apagando fuegos de unos problemas a otros, solventando esas zancadillas que nos pone la vida y con la sensación de que, a pesar de todo ello, nunca terminamos de hacerlo.



Ansiamos tener una vida tranquila, sin problemas, sin la necesidad de tener que enfrentarlos y con la confianza de que habrá un momento en el que seamos realmente felices.



Lo que está claro es que todos hemos o estamos pasando por momentos duros en nuestra vida. En ocasiones parece que no levantamos cabeza porque se suceden unos con otros y ni siquiera somos conscientes de qué está ocurriendo…





La mayoría de estas veces sólo podemos preguntarnos “¿por qué me pasa esto a mí?, ¿qué he hecho yo para que la vida me trate así?”. Y no obtenemos respuesta que satisfaga nuestro deseo por saber. No obstante, la pregunta NO es la correcta...



En muchos de estos casos la situación se mantiene durante largo periodo de tiempo y cada vez nuestras fuerzas van disminuyendo, hasta que… decidimos tirar la toalla y un buen día, ni siquiera queremos levantarnos de la cama. Preferimos pasar el día, semana, mes allí… en nuestra cueva, aparentemente protegidos y sin saber nada del mundo exterior ni de nadie… Hemos sucumbido a nuestros retos personales y ya deseamos que todo acabe…



No obstante, todos, absolutamente todos, tenemos que enfrentarnos a problemas retos. ¿Por qué unos los superan y otros no?. Está claro que dichos retos no se pueden cambiar pero, ¿cómo los afrontas? O, mejor dicho, ¿desde dónde los estás afrontando tú?. He aquí la clave para salir de la cama y decirle al mundo: “Mundo, aquí estoy. Si te crees que vas a poder conmigo, lo llevas claro!”. Y te plantas con actitud decidida y un gesto de victoria en tu mano, que hará que el propio miedo que te tenía acobardado bajo la manta, se sorprenda al verte y empiece a recular…



Lo que diferencia a unas personas de otras en este punto es su ACTITUD frente a cada reto que la vida nos pone delante. Está claro que no podemos cambiar lo que nos pasa, pero SÍ podemos cambiar cómo nos afecta lo que nos pasa. Lo externo está y estará ahí, pero lo interno depende única y exclusivamente de nosotros. Cómo nos tomamos las cosas y cómo permitimos o no que nos afecten, es cosa nuestra; y aquí es donde podemos trabajar. ¿Que cuesta? –Sí- ¿Que es difícil? –Puede, lo sé y me consta- pero NO ES IMPOSIBLE. Es cuestión de un trabajo personal al que, por desgracia no estamos acostumbrados, pero que se puede empezar en cualquier momento y, ¿sabes qué? En el momento en que lo consigues, tu vida EMPIEZA A CAMBIAR.



Retomando con el tema de este post, el primer cambio que debemos hacer es dejar de hablar continuamente de “problemas” para empezar a hablar de “retos”. La mente actúa y funciona diferente dependiendo del alimento e instrucciones que le mandemos. No es lo mismo afrontar un problema (peligro, alarma, ataque…), que afrontar un reto (me está incitando a hacer algo…).



La vida nos manda RETOS para que aprendamos lo que debemos aprender. Si no lo hacemos, repetimos examen, como en el cole… hasta que la lección esté aprendida.



¿No te ha ocurrido que siempre se te repiten las mismas cosas, los mismos patrones, el mismo tipo de personas a tu alrededor que te lastiman de la misma manera?. ¿Te has preguntado si realmente aprendiste la lección? Aquí está el quid de la cuestión. Por tanto, ante tales situaciones, la pregunta inicial y suuuuuuuper importante no es “¿Por qué me pasa esto a mí?” sino “¿para qué me pasa esto a mí?, ¿qué debo aprender de esto?”.


 

Analiza, saca conclusiones y, muyyyyyyy importante también, ACTÚA DIFERENTE. Ya Albert Einstein decía que no podemos pretender tener cosas diferentes si hacemos siempre lo mismo… Así que, lo primero de todo es cambiar la palabra PROBLEMA por RETO. Lo segundo, aprender a preguntarnos “para qué (por qué) te pasa/está pasando esto a ti” y sacar nuestras conclusiones, nuestro aprendizaje.



En una tercera fase, cuando aparentemente ya hemos aprendido, la vida, que es muy caprichosa, volverá a mandarnos nuevamente una persona similar, una situación similar… En ese momento nos sentimos tentados a dudar si realmente hemos aprendido la lección porque, de ser así, ¿por qué se repite nuevamente? Parece que quedan “ecos” del pasado…


La vida nos manda RETOS para que aprendamos lo que debemos aprender. Si no lo hacemos, repetimos examen, como en el cole… hasta que la lección esté aprendida.

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Y no es que la vida sea una xz@@@djfa@@##fisd (aunque lo pensemos, jejej),   ya sabemos que “aprender” algo NO ES DECIR que lo sabemos sino DEMOSTRARLO, y así es… Es el “examen final”. La vida nos está diciendo: “me dices que ya has aprendido la lección. ¿Realmente es así? Toma, aquí tienes el examen final, demuéstramelo”. Y en ese momento debemos, nuevamente, enfrentarnos a lo que supuestamente hemos aprendido. No obstante en este caso, debemos DEMOSTRAR que hemos aprendido, ACTUANDO según nuestro aprendizaje, ya que, si sólo sabemos la teoría pero no la ponemos en práctica, adivina qué… repetiremos curso y estaremos dentro de la misma rueda, la misma situación volverá a repetirse. Porque aprender algo no es saber la teoría sobre ello, es demostrar que lo sabemos. Y la única forma de demostrarlo es haciéndolo.



Así que, a modo de resumen, considero importantes varios aspectos de todo esto que hoy te he contado:

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    En primer lugar, en la vida no tenemos “problemas”, tenemos “retos”. Te aseguro que cambiar una palabra por otra hace que tu mente actúe diferente a la hora de afrontarlos.
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    En segundo lugar, debemos cambiar la pregunta que nos hacemos continuamente. Cambia “¿Por qué me pasa (esto) a mí?” por “¿para qué me pasa (esto) a mí? ¿Qué debo aprender de (esto)?. A veces contestar a algo así no es tarea fácil. Debes conectar contigo mismo. Debes aprender a escucharte. Todas las respuestas ya las sabemos, las tenemos dentro; pero necesitamos acallar nuestra mente para poder escuchar con nuestro corazón. En este sentido la meditación es una técnica que nos ayuda a conectar con nuestro interior, a aprender a escucharnos, y a desarrollar nuestra capacidad personal para poder pensar con mayor claridad y sacar mejores conclusiones sobre lo que percibimos externamente.
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    En tercer lugar, cuando creamos que tenemos aprendida la lección, tendremos el examen final con una situación similar para ver si realmente hemos aprendido lo que creemos que hemos aprendido. De no actuar conforme a lo aprendido, volveremos a repetir lección. Para pasar el examen final y dejar de repetir curso, ACTÚA DIFERENTE.

Una vez superado todo esto, estamos listos para hacer lo mismo con el siguiente RETO ;).

Después de esto, vamos a vivir entonces, ¿no?!!! 😀

Gracias por tu tiempo y NO TE OLVIDES DE RECORRER ESTE CAMINO SIENDO FELIZ!! (Es cuestión de actitud) 😉

Como siempre te digo, si te ha gustado, compártelo en tus redes y si lo deseas, estaría encantada de leerte a ti también en los comentarios J.

Un abrazo, nos seguimos leyendo…

¡Hasta el siguiente post!

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