¿Por qué no pierdo peso, si no como mucho... o si no como grasas... si hago mucho deporte.... (mete las variables que se te ocurran...)?, ¿te suena? Pues a mí sí, y mucho, es algo que me encuentro muy frecuentemente en mi día a día, y en este post voy a explicarte por qué puede estar ocurriéndote esto a ti, para que puedas detectar los posibles "errores" que puedas estar cometiendo.  


          La verdad es que cuando no se sabe qué hacer, ni por qué pasa esto, es un tema que trae de cabeza a muchas personas porque, si no eres consciente de lo que te voy a contar, la consecuencia natural será que pienses que no eres capaz, que nunca lo vas a conseguir, y que abandones tu deseo de empezar a encontrarse mejor, controlando tu peso de forma adecuada. Peeeeerooooo, por eso estoy yo aquí hoy, para contarte todo esto (y más 😉 acerca de por qué no pierdes peso, a pesar de estar pasando un calvario para conseguirlo.


         Después de unos cuantos años ayudando a personas a conseguir estar en su peso, hoy voy a darte unas claves que, particularmente considero importantes si te lo estas planteando. Te advierto que puede que te sorprendan porque puede que no sea lo típico que hayas oído hasta ahora, pero sí te digo una cosa: son efectivas. 


         ¿Por qué no pierdo peso?: 


1º.- Debes hacer los cambios poco a poco

Vamos a ello... Decides perder peso, así que empiezas a cambiar tus hábitos alimenticios. Pero además también te gustaría apuntarte al gimnasio, de hecho piensas que eso te ayudará a perder peso más rápido. También se te ocurre que como fumas demasiado y ya llevas tiempo pensando que debes dejarlo, sería un buen momento para hacerlo por fin... Y por si eso fuera poco, ¿qué tal si aprendes a cocinar "vegetariano"? Puede que eso también te ayudara con tu control de peso. Y además... (cri, cri, cri... ¿oyes el sonido de los grillos verdad? Yo lo oigo hasta aquí... 


Pues vengo a darte un disgusto, o tal vez un alivio para ti porque ¿sabes qué? ¡Esto no funciona!. No quiero decir que todo eso no te ayudara a perder peso. Lo que quiero decir que es no estamos hechos para hacer cambios radicales y menos en poco tiempo… Por ejemplo: si arrastro malos hábitos de hace años y todos los días bebo refrescos, como donuts y los fines de semana como hamburguesas, vamos a empezar por eliminar cosas que no convienen durante la semana, y nos vamos a “premiar” el fin de semana.


Esto no significa que “perdamos el norte”, sólo significa que vamos a ir acostumbrándonos poco a poco, a la nueva forma de alimentarnos. Una vez que este gran cambio lo tengas "controlado", iniciaremos otro pequeño cambio, y así sucesivamente hasta que pasamos de tener una barriga cervecera a que se nos marquen los abdominales en el gimnasio (si ese es tu objetivo, claro ;).


2º.- No se trata de no comer, se trata de comer mejor. 


Muchas personas que desean perder unos kilitos automáticamente entran en el modo “me mato de hambre” porque “si no paso hambre, no pierdo peso” y noooooooo. ¡Esto no funciona así! Vamos por partes:


Como te decía en el punto anterior, los cambios deben ser paulatinos. ¿Por qué? Porque lo que pretendemos es que el objetivo que consigamos lo podamos mantener en el tiempo ¿no?. No podemos pasarnos la vida “pasando hambre”, pero sí podemos pasarnos la vida con hábitos alimenticios nuevos y diferentes a los que traíamos hasta ahora, ¿verdad?. Si son cambios drásticos y/o imposibles de mantener en el tiempo, te desmotivarás, pensarás que no eres capaz y, al final, tirarás la toalla y no habrás conseguido nada. Así que, ve dejando de comer y beber cosas que sabes que no debes ingerir. ¡Ojo! No te digo que las dejes radical, sino que consumas menos y, poco a poco, las podrás ir quitando cuando te vayas habituando. Por otra parte, ve introduciendo en tu dieta otro tipo de alimentos que sabes que SI te convienen, y bebiendo más agua. Si al principio no te gustan, busca recetas y otras formas de cocinarlos para que te guste. Te aseguro que cuando lleves un tiempo tomándolos te parecerán igual de ricos que los que vienes consumiendo hasta ahora.


3º.- La pérdida de peso es una cuestión de calorías.

 

No consiste en comer poco o dejar de comer. ¿Por qué? Porque nuestro cuerpo tiene un “mecanismo de defensa” y cuando “algo” lo identifica como “una amenaza”, reacciona en su contra.


Si dejas de comer, tu cuerpo identifica que “no le llega gasolina”, así que tu cerebro manda una señal al cuerpo, que dice algo así como “PELIGRO! PELIGRO! NOS NOS LLEGA COMBUSTIBLE, AHORREN TODA LA ENERGÍA QUE PUEDAN”.


¿Qué ocurre entonces? Que nuestro metabolismo baja (empezamos a quemar menos calorías), se empieza a guardar más que nunca la grasa (que es una de las fuentes de energía del cuerpo y que, para colmo de males, es lo que queremos perder). Así que estamos consiguiendo lo contrario de lo que queríamos.


Y no terminamos ahí: el organismo empieza a “comerse el músculo” (porque a partir de ahora sacará la energía que necesita de ahí, así que preparémonos para “estar fofos”. ¡Horror!)…


Por tanto, no se trata de no comer, no es una cuestión de “cantidad” de comida, sino de “calidad” de esa comida. Come mejor y no pases hambre, para que tu cuerpo no reaccione como te he contado.


4º.- ¡No te obsesiones con la báscula!


Lo importante no son los kilos que bajas, olvídate del peso!. Si estás comiendo bien y además haces ejercicio, vas a pesar más, pero estarás eliminando esa grasa y transformando tu composición interna que es lo que interesa. Puede que esto te cueste entenderlo. Puede que sigas anclado a la báscula, te aseguro que es un error, pero soy consciente de que al principio cuesta entenderlo. Te lo explico más en detalle en mi post “bajar músculo vs bajar la grasa”.


como perder peso

5º.- ¡Empieza a moverte!


Como ves, te digo que empieces a moverte y no “haz ejercicio”, son cosas diferentes, ¿por qué? Primero porque, como te he ido diciendo durante todo este post, los cambios debes hacerlos poco a poco. Si llevas sin moverte desde que hacías gimnasia en el colegio, no vamos ahora a decidir hacer mañana una maratón… Recuerda: el cuerpo lo vería como una amenaza, saltaría nuevamente la alarma de PELIGRO, y te impediría llevarlo a cabo.


¿Qué debemos hacer entonces? Lo primero que debes grabarte a fuego, desde ya, en tu mente, es que lo más importante para perder peso es “lo que comemos y lo que dejamos de comer”, no el ejercicio. Sólo haciendo ejercicio no vas a bajar de peso, si no comes adecuadamente. Es más, puedes “cargarte” el cuerpo dependiendo del ejercicio que decidieras hacer, si no lo acompañas con la alimentación adecuada. Así que, lo primero de todo es “ajustar tu alimentación”. Una vez que esto ya lo tenemos “controlado” y, repito, si llevas toda la vida sin moverte, puedes empezar a pensar en elegir alguna actividad que te guste!. Puede ser bailar, salir a caminar, nadar, yoga, pesas… ¿qué te gusta hacer? El caso es moverse!


Si haces algo que no te gusta, no te motiva, no lo vas a poder mantener en el tiempo y va a ser una solución, únicamente temporal. El resultado de todo en la vida viene por la constancia, así que busca algo que te permita ser constante.


Antes de elegir, pregúntate: ¿Qué quieres conseguir? ¿Cual es mi objetivo por el cual estoy pensando en apuntarme al gimnasio? Si tu respuesta es “perder peso”, mi contestación contundente es EMPIEZA POR COMER MEJOR.


Y si quieres perder peso y no sabes por dónde empezar a hacer los cambios, aquí te lo cuento.


Nos seguimos leyendo!!! (Me encantaría leerte a ti también, así que si te animas, déjame un comentario y/o comparte el artículo si te ha gustado) y... sobre todo, sobre todo, no te olvides de SER FELIZ. Chao!

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