Todos en alguna ocasión hemos oído eso de "lo barato sale caro" o "si es tan barato, por algo será...". Y no le falta razón a estas afirmaciones.


Como seres humanos, una de las cosas que buscamos en un primer momento es la "satisfacción rápida". Es uno de nuestros instintos primarios, el sentir "placer" y, en la sociedad en la que vivimos, si ese placer es inminente, mucho mejor. Pero, ¿nos planteamos realmente qué obtenemos de ese "placer inmediato" a largo plazo? Pues los hechos demuestran que no...


Hablemos de la comida barata, basura o chatarra, ¿qué nos lleva a consumir comida que nosotros mismos ya la estamos calificando de "basura"? (sorprendente incongruencia...). Pues dos aspectos principales hacen que decidamos "comer basura" en vez de otra cosa: tiempo y dinero. No obstante, ¿Hasta qué punto nos es rentable?



 Respecto al "tiempo", elegimos comida rápida por "falta de tiempo" para elaborar comida de calidad. Bien, de todos es sabido que dichos alimentos tienen un alto contenido en grasas, azúcares e hidratos de carbono, lo que nos va a llevar a tener sobrepeso, cansancio, y demás enfermedades derivadas de niveles altos de grasa en el cuerpo, como diabetes, hipertensión, colesterol alto, problemas cardíacos, intestinales, etc. De hecho los estudios han demostrado que hoy en día el 70% de las enfermedades que padecemos están directamente relacionadas con lo que comemos. Resulta por tanto paradójico que esa "falta de tiempo" que nos empuja a "alimentarnos rápidamente", a la larga nos llevará a una "pérdida de tiempo" mayor que se traducirá en tiempo invertido en acudir al médico, farmacia, reposo, privación de otros placeres, necesidad de perder peso y, en definitiva, cuidar el cuerpo que previamente hemos "dañado", por "falta de tiempo". 


En cuanto al "dinero", el precio que ofrece esta comida basura parece ser el mayor reclamo hacia el consumidor de la misma, pero, ¿realmente hemos calculado el coste de una familia que salga a un establecimiento de comida chatarra? Ni siquiera a corto plazo nos saldría rentable, pues tiene un coste muy superior a comer en casa con productos de calidad nutricional. Ya se han encargado durante décadas la publicidad y televisión de imponernos este tipo de vida "rápida", instigadas por altas cifras pagadas por las empresas productoras.

Y, por rizar el rizo, ya que estamos hablando de "precios", podemos hacer alusión al coste que a todos nos supone el hecho de que muchas personas se estén alimentando con comida basura; el coste, no sólo en el ámbito familiar, sino a nivel de la Administración, pues resulta desorbitado el dinero invertido en reparar nuestra salud (bajas y atención médica, así como enfermedades crónicas consecuencia de esos hábitos alimenticios asumidos, exceso de peso, etc). Todo esto sin contar el ámbito laboral y empresarial, en el que se ve reflejada nuestra "buena" o "mala" salud, en forma de bajas laborales y/o rendimiento.

La pregunta, por tanto, que deberíamos hacernos y que os dejo a modo de reflexión es: ¿estamos dispuestos a renunciar a esta vida "rápida" en post de una mejor salud?

 Hasta el próximo post... Y gracias por compartir si te ha gustado.

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